En la actualidad, las vías pecuarias se encuentran en un proceso generalizado de desuso, con algunas excepciones (afortunadamente). En los últimos 25 o 30 años el número de rebaños trashumantes de ovejas y cabras han disminuido considerablemente, dando paso a algunas agresiones que ponen en riesgo la integridad de las cañadas y el patrimonio histórico y cultural
Algunos de los principales problemas o amenazas sobre las cañadas son:
- Intensificación agraria . Para obtener más rentabilidad económica se roturan cada vez más terrenos para cultivo en las zonas más fértiles, ocupando, en ocasiones, parte de las vías pecuarias y disminuyendo el ancho real disponible para el movimiento de ganado. También se utilizan masivamente productos químicos que pueden ser muy perjudiciales para el ganado.
- El abandono rural. A pesar de ser consideradas mucho más sostenibles y ecológicamente valiosas, las actividades agrosilvopastoriles tradicionales no pueden competir en el mercado con las agricultura y la ganadería intensivas. Bajos salarios, duras condiciones laborales y baja consideración social, hacen que las nuevas generaciones no quieran asumir el muy noble y sabio oficio de pastor.
- Intrusismo de infraestructuras y efecto barrera. La gran proliferación de carreteras, construcciones, o ciudades mal planificadas cortan su recorrido e impiden el paso de los animales.
- Vertidos ilegales. Son frecuentes la proliferación de escombreras y vertederos ilegales que interrumpen el paso o invaden las zonas próximas.